sábado, 24 de junio de 2017

Entrevista para Letras encadenadas acerca de La luna en agosto


El pasado miércoles 14 de junio Miguel Ángel Cáceres me entrevistó para su emisora online Letras encadenadas. Aquí os dejo el link del podcast para que lo podáis escuchar. La entrevista versó acerca de mi novela La luna en agosto.

A continuación os dejo una transcripción de la misma.


Cuál es su biografía literaria?
Yo empecé a escribir bastante tardeEn un principio comencé escribiendo poesía y algo más tarde me atreví con el relato breve. Concretamente, el segundo que escribí titulado Teresa lo envié a al I Certamen de relato Nitecuento (2002), que lo organizaba  la revista del mismo nombre ahora desaparecida. Quedé finalista y el relato se publicó en La Antología del I Certamen Nitecuento. Esto fue un incentivo muy grande para continuar escribiendo, aunque es una actividad que no he hecho de manera regular a hasta el año 2015. Hasta ahora publicado dos poemarios: El jardín secreto (2003) y Paisajes propios y extraños (2016). Mi única novela publicada hasta ahora es La luna en agosto (2015). He participado en varias antologías poéticas y de relato breve con Ediciones Lord Byron (30 poéticas, 2008), Literup (La isla del escritor) y Editorial Playa de Ákaba (Refugiados, Ulises en la isla de Wight, Crímenes callejeros, El oasis de los miedos, Personajes de novela, No me silencies, escúchame, Generación Subway vol. VI (Tainted love), Semillas del bosque, Mujeres sin Edén, Ulises en el Festival de Cannes  y Cosas que nos importan. Y ya para terminar en mayo presenté Y amanecerá otro día, una recopilación  de relatos, dentro del I Passion Book (organizado por Playa de Ákaba y EspacioUlises).

¿De qué trata la sinopsis o argumento de La luna en agosto?
Alicia tiene una terrible discusión con su novio Ignacio, que es un joven taciturno de oscuro pasado. Tras la pelea, este desaparece durante varios días sin dar ninguna explicación. Alicia, dando por terminada la relación, decide emprender un viaje, ya que necesita poner tierra de por medio. En el transcurso del mismo le suceden una serie de peripecias. Entre otras cosas conoce a Alberto que la ayuda con las dificultades que se le van presentando. Ignacio, por su parte, después de recapacitar sobre lo ocurrido y tras saber que ha sufrido un accidente, sale a su encuentro, tarea que no le va resultar nada fácil.

¿Cómo son en síntesis los personajes de Alicia e Ignacio?
Alicia es una chica corriente, de nuestro tiempo. Viene de una familia tradicional y tiene esos valores que le han inculcado.  Está enamorada de Ignacio y cree en su relación, pero sabe que tiene secretos con ella, que ni mucho menos le cuenta todo. Ella le da tregua con sus rarezas (porque conoce ese pasado tormentoso de él, aunque no por su boca). Sabe que no quiere tener hijos y lo acepta. Quiere complacerlo en todo lo que esté en su mano. Pero quiere algo a cambio: la confianza de él, algo que todavía no ha conseguido. En el momento en que él no le quiere dar ningún tipo de explicación acerca de su infidelidad, ella se replantea la continuidad de la relación. Porque, aunque sea tradicional, también es moderna e independiente y quiere una relación en igualdad. Ignacio es un joven que ha tenido una infancia y una juventud muy difíciles y que en un momento dado tomó decisiones equivocada por las cuales ha tenido que pagar unas consecuencias. Todo su pasado es el que le hace ser quien es: una persona reservada en exceso y que no se confía a nadie, ni aún a Alicia que es la persona más importante de su vida. Ha tenido importantes carencias afectivas y de alguna manera está marcado, aunque en la actualidad aspira a llevar un vida normal. Se podría decir que Alicia e Ignacio proceden de dos mundos diferentes y eso es lo que hace que en determinados momentos su entendimiento resulte tan difícil.

¿Qué diferencias hay entre los personajes de Ignacio y Alberto?
Yo diría que aparentemente son diametralmente opuestos. Ignacio es un personaje difícil, complicado. Todo con él cuesta un esfuerzo. Por el contrario,  Alberto es sencillo, tiene un trato mucho más fácil. Con el todo fluye. Sin embargo, en el fondo no son tan diferentes y ambos aspiran a lo mismo.

¿La luna en agosto brilla en todo su esplendor?
Cuando me planteé escribir La luna en agosto, sobre el año 2000 más o menos, fue una especie de reto. Mi experiencia consistía únicamente en unos pocos poemas y relatos breves y quise saber si era capaz de escribir de manera coherente una historia más larga y lo cierto es que me surgieron algunas dificultades. Mi falta de experiencia de entonces se refleja en los pocos diálogos como también en algunos pasajes en los que tiendo a ser algo redundante (y eso que antes de decidirme a publicarla le hice una buena poda). Todo en la vida es mejorable y creo que de haberla escrito ahora, aunque no variara nada de la historia sería una obra diferente, “ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos”, siguiendo el discurso de Heráclito. La edición tampoco es perfecta, ya que contiene algunas erratas y a día hoy seguramente la editaría mejor.
Por lo que respecta a las lunas de agosto son un espectáculo maravilloso, pero es cierto que sus influjos pueden resultar algo malévolos. En el fondo todos tenemos algo de lunáticos. Si la luna influye en todo el planeta y lo podemos comprobar en su efecto sobre las mareas y el ciclo lunar influye también en la biología de muchos seres vivos, sería iluso pensar que los humanos nos libramos de esa influencia. Además, la época estival es proclive a facilitar las crisis de pareja porque en vacaciones tenemos una convivencia más estrecha. Al menos lo indican así las estadísticas.

¿Los hombres tienden normalmente a no querer afrontar la realidad, a no enfrentarse a los problemas en una convivencia, en una relación en pareja?
Es cierto que, en líneas generales los hombres tienden a ser menos comunicativos que las mujeres y no suelen hablar mucho acerca de sus emociones o sentimientos. Sin embargo, el hecho de afrontar o no con valentía los problemas vitales no creo que sea una cuestión de sexo, o cómo se suele decir ahora, de género. Creo que depende fundamentalmente de la persona y más en concreto de su temperamento. Creo que en mi novela, si bien Ignacio tiene un carácter más retraído y se niega en un primer momento a afrontar la crisis de su relación con Alicia, Alberto, también un hombre, se muestra mucho más franco al tratar con Alicia ciertos temas (no digo más para no revelar la línea argumental de la novela).

¿La convivencia diaria desgasta mucho en cualquier relación interpersonal?
La convivencia por supuesto que desgasta. Cuando se empieza con una pareja, al principio los dos se gustan, hay un interés recírpoco, pero en realidad no se conocen. Cuando alguien queda con su pareja para salir, o para un viaje, p.e. aunque no se haga de manera consciente se suele mostrar la mejor cara. Es en el día a día cuando ya no se ve tan solo la parte buena y empezamos a ver que esa persona que teníamos idealizada no es perfecta. A veces son cosas sin importancia, pequeñas discrepancias en la forma vida o pequeñas manías que nos sacan de quicio. Todo pareja que aspira a tener una continuidad en el tiempo, no tiene más remedio que intentar adaptarse el uno al otro, de lo contrario el proyecto de vida en común estará abocado al fracaso. Por otro lado, opino que allá donde no puede llegar nuestra comprensión acerca del modo de ser de nuestra pareja siempre tiene que imponerse el respeto. No hay otra manera.

¿Por lo general, los hombres confunden el significado de la palabra “hombría” en sus actitudes cotidianas?
Esta pregunta me resulta un poco difícil partiendo de la base de que nunca he sido hombre. Por lo tanto solo puedo opinar como una mera observadora, aunque me avala la convivencia previa con mi padre y también con hermanos, primos, amigos, marido e hijos varones. También me relaciono con hombres en el ámbito laboral. Y sí, creo que a veces se quedan en la superficie de lo que puede significar “ la hombría”, que no deja de ser una expresión un tanto rancia. Probablemente es la propia sociedad la que inculca ciertos estereotipos que deberían superarse: como que los hombres no lloran, que no visten de determinados colores o no hacen según que cosas. Yo he escuchado a mis hijos la expresión “esto no lo puedo llevar que es muy gay”, por ejemplo. Como anécdota personal tuve que deshacerme de un chandal  porque mi hijo, que entonces era pequeño cogía un berrinche cada vez que se lo ponía. La explicación me llegó después y era porque sus amiguitos le dijeron en alguna ocasión que parecía de chica. El chandal en cuestión era azul marino y la única decoración que llevaba era un dibujo de Piolín por la parte de delante de la sudadera. Pues no hubo manera...




¿La vida nos tiende trampas de las que debemos salir con astucia y valentía?
Está claro que aunque tomemos la existencia del ser más feliz de la tierra, siempre se le van a presentar conflictos que tendrá que resolver conforme vayan apareciendo. A veces ansiamos un logro concreto y cuando lo alcanzamos nos damos cuenta de que, lo que objetivamente es un triunfo, trae consigo una dificultad  que no habíamos previsto y nos agua un poco la fiesta. La vida nos está tendiendo este tipo de trampas continuamente y hay que ser valiente. Si te acobardas y no le plantas cara, mueres muchas muertes. Es evidente que no va a tener el mismo tipo de conflictos alguien que tiene una situación económica desahogada y otra persona que lucha por conseguir ganarse el pan cada día y que pertenece a una clase más desfavorecida o, por poner un ejemplo las personas que están en medio de un conflicto bélico como pueda ser ahora Siria. Pero vivir consiste en ir resolviendo los conflictos que se nos van presentando.

¿Las personas adultas a veces somos más inmaduras que los propios niños?
Todos llevamos a nuestro niño interior y sí, es posible que lo saquemos a pasear en determinadas situaciones o determinados temas que nos pueden, las chiquilladas no solo las hacen los niños. Un ejemplo simple podría ser comer a escondidas algo que sabes que te perjudica. Determinadas actitudes kamikaces como infracciones de tráfico, abuso de alcohol y otras sustancias, peleas, etc. si se reflexionara un poco no se cometerían. A veces la frustración puede ser un detonante. Creo que al niño interior hay que liberarlo de vez en cuando de manera controlada para que no se rebele y nos lleve a situaciones complicadas.

Observo que en su estilo predomina la prosa sobre el diálogo. ¿Se debe, tal vez, a un deseo voluntario de incidir en la introspección? ¿Cree que es más importante hablar de la causa que provoca la acción que del cómo se desarrollan los acontecimientos?
Es cierto que hay muy poco diálogo en mi novela. Para ser sincera mi inexperiencia en el momento en que la escribí posiblemente haya influido. Pero también es cierto que tal y como está planteada necesita mucha introspección de los personajes. Si quitásemos toda esta parte, quedaría todo muy insulso, casi diría que sería una historia descafeinada. No creo que se pueda generalizar ni mucho menos. Siempre habrá historias en que los hechos sean más importante que los sentimientos y pensamientos de los personajes, pero La luna en agosto no es el caso. Aquí lo que más importa son los sentimientos de los personajes. Hay un viaje físico, pero también hay un viaje interior. Al final tanto Alicia como Ignacio han tenido una evolución, que se refleja más allá de sus acciones concretas.

¿Cuál cree que debe ser el papel del escritor: debe controlar cada pequeño detalle y giro del relato o debe, por el contrario, dejar que la historia evolucione libremente, sin seguir un esquema previo?
Supongo que cada maestrillo tiene su librillo. Si el resultado es bueno todo vale. Yo, en lo laboral soy una persona muy disciplinada y quizás un poco rígida. Cuando escribo me desquito. Pienso mis argumentos a grandes rasgos, pero dejo respirar a mis personajes, no los ato en corto. Y tengo que confesar que a veces me han sorprendido.

¿En los pueblos está mal visto que una mujer invite a un hombre?
Vivimos por desgracia en una sociedad muy machista y creo que en los pueblos, principalmente si son muy pequeños, esto se puede notar todavía más. Ojo, en las ciudades también puede pasar, lo que ocurre es que una ciudad el anonimato protege de ese tipo de chismes o habladurías. En un pueblo, y más si es pequeño, al día siguiente puedes estar en boca de todo el mundo.

¿Está usted de acuerdo con el aforismo "el amor con amor se paga"?  
Nunca he tenido muy claro el significado. Quiero decir que se puede tomar tanto por el lado bueno, que el verdadero amor siempre se corresponde, como por el contrario: si haces mucho la puñeta a alguien al final el palo te llega de vuelta, como una especie de justicia kármica o algo así. Aunque creo que la vida suele ser bastante injusta y se ceba con algunas personas, sí pienso que en líneas generales el amor atrae al amor y el odio atrae al odio. Así como que el bien genera bien a su alrededor y el mal ídem de ídem.

¿Está contenta con el nivel de lectura alcanzado por La luna en agosto?
Es lo que pasa cuando nadie te conoce: puedes haber escrito una gran obra, que la difusión es difícil. Yo lo hice todo sola, como muchos otros autores independientes, sin el respaldo de nadie. Tampoco puedo dedicarme a hacer promoción constante en la RR. SS.  y la que haya podido hacer igual tampoco ha sido de la manera más eficiente, pero si he de juzgar por los libros vendidos, el impacto ha sido más bien escaso. Los ejemplares los he vendido todos prácticamente a familiares conocidos y conocidos de mis conocidos. Este aspecto es un poco desalentador.

¿Seguirá por el sendero de la novela romántica o cambiará en un futuro más o menos próximo de género y subgénero literario?
En realidad es algo que ya he hecho en mi nuevo libro Y amanecerá otro día. Ninguno de los relatos es de género romántico. Con La luna en agosto no me propuse en ningún momento escribir una novela romántica, simplemente ocurrió que yo tenía una historia que contar y encajaba al cien por cien es este género. Por el contrario en el libro que acabo de publicar ningún relato puede adscribirse a este género. Sin embargo, en el momento en el que vuelva a tener una historia romántica que me seduzca, porque a la primera que tiene que gustarme la historia es a mí misma, no tendré ningún inconveniente en repetir con este género que me ha proporcionado tantas satisfacciones. Por otra parte son muchos los lectores que me han pedido la continuación de La luna en agosto, y aunque en principio había contemplado esa posibilidad, no descarto que en un futuro más o menos próximo no escriba una segunda parte. 







lunes, 5 de junio de 2017

Entrevista en Letras encadenadas



El próximo miércoles 14 de junio Miguel Ángel Cáceres Cáceres, redactor de la web Letras encadenadas, me hará una entrevista online para su emisora. Comenzará a las 19:00 h. y versará acerca de mi primera novela La luna en agosto. Podéis hacer preguntas en las RR. SS. utilizando la etiqueta #LaLunaEnAgosto. Cuando esté el podcast pondré el enlace en esta misma entrada para que lo podáis escuchar. 
La verdad es que será mi primera entrevista y estoy un poquitín nerviosa por ello.

Tal y como comenté hos dejo el podcast de la entrevista