lunes, 27 de junio de 2016

Tras el 26 J: mirando al futuro con decepción


He querido esperar casi 24 h antes de sentarme a escribir mi entrada sobre el resultado de las elecciones generales de ayer, 26J. Reconozco que a estas horas todavía no he conseguido sacudirme del todo el estupor. Soy una persona bastante empática. Puedo comprender y respetar a aquellos que piensan de manera diferente. Puedo entender que no todos compartimos ideales. Sé que cada cual defiende sus intereses y, en principio, todos son legítimos mientras no se demuestre lo contrario. Pero me entristece profundamente que ayer ganara ese partido que nada y se desenvuelve en el fango de la corrupción como pez en el agua. Que ganara  el partido de los Bárcenas, los Blasco, los Rato y tantos y tantos otros que me llevaría mucho pormenorizar. El de Gürtel, Púnica, Campeón, Palma Arena, Nóos, Pokémon, Acuamed, Papeles de Panamá  y un largo etc. Que el pueblo reiterera su confianza al ministro conspirador pillado in fraganti en unas grabaciones que dejan poco o  ningún lugar a la imaginación y al presidente del "Luis, sé fuerte".  Pero no solo es que ha vuelto a ganar, es que ha subido 16 escaños con respecto al 20D.  Llegados  a este punto no dejo de preguntarme cuál sería el límite de la ciudadanía, qué tendrían que hacer los del PP para que algunos dejaran de votarles.
Al margen de mi decepción personal por este resultado, la pregunta que se me plantea es: ¿y ahora qué? Todas las opciones me parecen bastante malas. Un gobierno del PP apoyado por Cs parece la opción más lógica dada la aritmética parlamentaria, pero para eso no hubiera hecho falta llegar hasta aquí. Si Cs se hubiera olvidado en aquel momento de veleidades de transversalidad y hubiera apoyado a su aliado ideológico natural, como seguramente haga ahora, nos habría ahorrado unos cuantos meses de zozobra. Por otra parte creo sinceramente que Sánchez hubiera podido ser presidente de haber jugado bien sus bazas. En su lugar, malogró la oportunidad al enrocarse con Cs en un pacto forzado y excluyente, más allá de cualquier lógica. En el PSOE cargaron (y aún lo siguen haciendo) toda la culpa a Podemos por no haber llegado a un acuerdo con ellos, pero ya se vio desde el principio que no había ninguna voluntad por su parte. Tampoco Iglesias salió indemne del trance, ya que se comportó en ciertos momentos con una prepotencia y falta de mano izquierda que posiblemente ayer le pasara su factura. Aun así Podemos tan solo fue un convidado de piedra al que únicamente dejaron la opción de unirse al pacto sin capacidad de negociarlo. En esa situación es más que compremsible que al final dijera no. La consecuencia es que ahora el bloque de izquierdas ha quedado en peores condiciones que entonces para ser una alternativa viable y parece mucho más improbable que suceda. Ya, lo último que quedaría sería ir de nuevo a elecciones, algo que nadie quiere pero que tampoco se descarta con rotundidad (algo que ya pasó la primera vez). Mientras tanto el tiempo corre en contra de todos.

3 comentarios:

  1. Ufffff cuánta razón tienes, lamentablemente. Besos y fuerza

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  2. Jo encara no li trobe explicació, però pense que el "bombardeig de la por" que fan els mitjans de comunicació hauran tingut alguna cosa a veure. També caldrà investigar el possible frau, doncs, amb el ministre de l'Interior al capdavant de controlar el procès electoral, es pot esperar qualsevol cosa.
    Una abraçada, cosina.
    I també a l'altra cosina que t'hacomentat...

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  3. De acuerdo en todo lo que decís. Perdonad por no haber contestado antes. He estado enferma esta semana (para mal pensados nada que ver con el resultado de las elecciones; me ha afectado, pero no hasta ese punto).
    Besos y abrazos

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