domingo, 15 de mayo de 2016

Mes del celiaco


Mayo es el mes del celiaco, al igual que lo es de las flores, aunque las diferentes asociaciones no se tomen la más mínima molestia en ponerse de acuerdo para celebrarlo (o reivindicarlo) en una fecha concreta. El pasado día 5 de mayo, que en nuestro país pasó sin pena ni gloria, se celebró el Día Internacional y el próximo 27 será el Día Nacional. La cuestión de las fechas, pese a todo, poco importa, pero ¿por qué importa, y mucho, ser celiaco? Para los profanos en la materia voy a tratar de no extenderme mucho, pero me gustaría que la cuestión se comprendiera bien.

La celiaquía, o celiaca como se la denomina ahora más corrientemente, es una intolerancia permanente al gluten presente en ciertos cereales como el trigo, la cebada y el centeno. En cuanto a la avena, otro de los cereales considerados problemáticos, se está en eterna discusión si es perjudicial o no para nuestro colectivo. He decir que yo la tomo sin que esto suponga ninguna incitación a que los demás lo hagan.
Pero volvamos al tema inicial, ¿por qué la celiaca repercute tanto en nuestras vidas? A priori no parece tan grave, se evita el consumo del gluten en la dieta (por otra parte el único tratamiento conocido para nuestra afección) y santas pascuas, ¿no? Pues no, porque se dan varios inconvenientes que impiden que la solución sea tan simple: 
  • Existe algo llamado contaminación cruzada (a través de las manos de los cocineros, del menaje de la cocina e incluso de las superficies de cocinado) que hace que comer fuera de casa, incluso alimentos libres de gluten en apariencia, nos pueda perjudicar. 
  • Hay también mucho desconocimiento (y en ocasiones poca voluntad, también tengo que decirlo) en el sector hostelero, aunque he de reconocer que cada vez los establecimientos van estando más preparados. Pero es muy triste (y por desgracia bastante habitual) que salgas a celebrar algo, o simplemente quieras comer fuera de casa para degustar nuevos platos y que te quieran despachar con una simple ensalada y una carne o pescado a la plancha. 
  • Cierta moda de algunos famosos, famosillos o gente VIP que siguen la tendencia del glutenfree y que resta credibilidad a las necesidades de los verdaderos celiacos. Porque ellos no tienen la obligación de ser estrictos en el seguimiento de la dieta como sí la tenemos nosotros, que si no nos ofrecen una comida con garantías de estar libre de gluten, simplemente, nos quedamos sin comer.
Los que me seguís desde mi primer blog Tocada por la celiaquía y  habéis tenido la ocasión de leer mi historia sabéis que no me caracterizo precisamente por ser quejica, pero no cabe duda de que la condición de ser intolerante al gluten repercute de manera constante en mi vida. Nadie tiene la culpa de que algunos la padezcamos, sin duda, no es lo peor que nos puede ocurrir en la vida, pero sí hay ciertos cambios de actitud en la sociedad que contribuirían a facilitarnos las cosas. Un poco de comprensión y empatía en este sentido siempre será bienvenida.

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