domingo, 1 de mayo de 2016

Decir madre

A todas las madres y, en especial, a la mía: te quiero, mamá.
 
Decir madre es decir espera
paciente, callada, dulce,
mientras el nonato teje su panal
de rojo terciopelo

al latido de la sangre,
sangre de su sangre.
Es decir creciente entraña, 
desdibujada cintura,
refugio, abrigo cálido. 
Es soñar con su rostro,
con los miembros diminutos,
con su cuerpecito rechoncho,
oír su vigoroso llanto.
Decir madre es decir infancia,
noches de desvelos, nanas y arrullos
al calor de su pecho.
Decir madre es decir siempre,
amor en su estado puro.

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