viernes, 25 de marzo de 2016

Los bollos de mi abuela





Primero, él se lavó las manos y se las untó con aceite. A continuación, comenzó con su trabajo. Mientras tanto, ella iba recordando mentalmente la forma en que su abuela preparaba los bollos de leche que habían sido desde siempre sus preferidos: la levadura de panadero bien desecha en la leche ligeramente entibiada, la manteca de cerdo y un buen pellizco de sal. Él continuó haciendo su trabajo de forma concienzuda primero amasaba con cierta suavidad, luego con más energía para luego ir estirando poco a poco, y otra vez vuelta a empezar. Así durante una casi una hora, al cabo de la cual le dijo:
—Señora hemos terminado por hoy.
Ella se levantó de la camilla con la espalda completamente aliviada de las terribles contracturas de su espalda. Pagó al fisioterpeuta y se despidió hasta la siguiente sesión.

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