martes, 19 de septiembre de 2017

Y amanecerá otro día, reseña



Hoy os quiero presentar la primera reseña de Y amanecerá otro día, que ha escrito Rubén Almarza en su fantástico blog Contra la inercia. A continuación lo que Rubén dice mis relatos:
"En sus ciento treinta páginas, Avelina nos muestra relatos breves y microrrelatos llenos de garra y de sentimiento. No hay lugar para la autocomplacencia o para el deleite en la descripción. Avelina es directa, cruda y dura, y consigue hacer suyo un estilo que, además de característico, es muy vistoso. Mientras que en otras ocasiones sí he criticado la ausencia de descripciones largas (no me malinterpretéis, Avelina también tiene espacio para ellas), en estos relatos ha eliminado gran parte de lo superfluo para ir al grano, y debemos decir que nos encanta.
No hay una temática concreta, ya que son relatos muy dispares. Algo que se debe señalar es que sí versan en torno a la madurez, el final de la vida o la muerte, ya que Avelina trabaja en el sector sanitario, y es algo que, de una u otra manera, se nota en sus relatos: desde una enferma terminal de cáncer hasta una persona con paraplejia. Pero hay otros temas que le preocupan en demasía, como el mundo musulmán, en la figura de un violinista sirio que se ve abocado a ser refugiado, o el de una mujer que es asesinada por su padre al no querer vivir de forma tradicional.
Si bien no todos los relatos son originales, y muchos de ellos los hemos podido disfrutar en varias de las antologías de la editorial, sí es cierto que todos ellos han sido revisados para esta edición, para ofrecer una nueva versión de algunas de esas historias que ya nos sorprendieron en su momento: músicos en completa decadencia, mujeres maltratadas que buscan salir adelante, dueños de empresa que sufren la compra de sus proyectos… la fuerza de sus argumentos hablan por sí solos, pero es la cercanía de todos ellos los que ponen en valor la importancia de esta antología.
Tenemos ante nosotros una antología que se lee en dos tardes, que no se hace pesada y que nos permite conocer las inquietudes de la autora. Una lectura ligera para lo que queda de verano y que es adictiva. Contra la inercia recomienda su lectura y os animo a compartir vuestras impresiones. ¿Cual es vuestro relato favorito?"
A parte de reseñas de libros y autores geniales (que conste que no lo digo por mí) también contiene entrevistas y toda clase de contenidos  la mar de interesantes. Os recomiendo que no dejéis de visitarlo. 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Por todos los onces de septiembre



Lo peor de todo no es nada 
                                                                                 y todo siempre es lo peor. 
                                                                                                          Vicente Gaos

Hoy es ayer y es mañana.
Hoy es todos los días.
Los muertos de hoy son los de siempre.
Las razones de hoy son las mismas
que las de ayer y de mañana.
La razón no es razón.
¡No hay razón!
Solo sombras en la oscuridad,
débiles fantasmas que intentan remover
nuestras conciencias apagadas.

Los muertos de hoy son nuestros hijos,
al igual que los muertos de siempre.
Algunos tienen la suerte de morir de golpe
en un minuto, en un segundo.
Otros pasan su vida en agonía lenta,
muriendo poco a poco,
desintegrándose cada átomo de su esencia,/
esperando el consuelo de una muerte
que no llega.
¡Muertos en vida!
Muertos que ya sólo quieren estar muertos.
Y los muertos de hoy son nuestros hijos
y los muertos de siempre son nuestros hijos.
¡Oh vida!: madre y madrastra.

martes, 5 de septiembre de 2017

Melancolía tras la ventana


Por tu amor recorrería el mundo entero,
descendería a la más oscura de las simas
y subiría a la más alta de las cimas
enfrentando la soledad y el silencio.

Todavía no comprendo este misterio:        
yo te quiero  siempre me decías,          
y ahora, con tu frialdad me quitas           
mi vida entera, mi más preciado sueño.   
         
¿Por qué nuestro lazo se ha deshecho?,          
me pregunto cien veces cada día           
y no oigo nada, sólo un silencio espeso           

que lo envuelve todo, y está al acecho.           
Sobre mi corazón abatido la melancolía,           
que cubre mi horizonte con un nubarrón negro.


jueves, 24 de agosto de 2017

En un caballito de nube


Eterno ángel en tu cárcel de carne y hueso.
Tan frágil como un cristal de Murano
y más lejos todavía que Urano.
¿Qué piensas de este mundo ajeno?

Tú por siempre serás un extranjero
e irás cabalgando en tu caballo
de nube, de agua, de viento, y tan blanco,
sin pronunciar un solo lamento.

Si yo aún creyera que dios existe,
pensaría que eres otro redentor. 
pero no me pongas ojos tristes,

porque, ya sé que eso, no es posible.
Un duende que, distraído se perdió. 
Para mí eso es lo que serás siempre.

sábado, 12 de agosto de 2017

Al fin libre


La derrota era inminente. Pese a ello, el hombre no pareció amedrentarse lo más mínimo. Adoptó un aire grave y transido de dignidad que supo transmitir sin aparente esfuerzo a la concurrencia. A continuación, desde su puesto privilegio como presidente de la empresa, se dirigió a los suyos.

―Sabéis que para mí sois mucho más que mis trabajadores: sois también mis amigos, mi familia. Comprenderéis que me resulte muy difícil dar este paso. ―En ese momento fue mirando a los ojos de todos los presentes, los cuales asentían de forma unánime todas y cada una de sus palabras―.  Sin embargo, no hay más solución. Las fuertes pérdidas de los últimos años me obligan a aceptar la oferta del grupo CAVITEX, que hasta ahora había sido nuestro competidor más directo.

Un murmullo de desaprobación llenó por completo la sala, pero el hombre continuó su discurso sin inmutarse, aunque unas gotas de un sudor helado comenzaban a perlarle la frente.

―Creedme si os digo que esto lo hago por vosotros. A mí nada me importa ya, pues lo tengo todo perdido. Pero me he encargado personalmente de que vuestros puestos de trabajo se conserven, de lo contrario, el contrato que firmaré dentro de un rato quedaría sin validez legal. ―Hizo una breve pausa para secarse el sudor con el pañuelo y, de paso, aflojarse el nudo de la corbata que comenzaba a asfixiarlo―. Así que estáis a salvo ―añadió en nuevo intento por satisfacer a sus empleados.

De repente sintió que las piernas le temblaban y que se le escapaba cualquier rastro de vigor, pero trató de concentrarse de nuevo en la audiencia.

 ―No sufráis por mí, yo también he ido guardando unos ahorrillos a lo largo de estos años de bonanza. Con eso me bastará para lo que me queda de vida: total, ya soy un pedazo de viejo ―en cualquier otra persona aquellas palabras hubieran sonado lastimosas, pero en su boca parecieron tan solo serenas y realistas, no hacían sino constatar una realidad―. Además, no tengo mujer ni hijos a los que rendirles cuentas. Reconozco que eso me quita un peso de encima, amigos míos: soy libre como un pájaro ―añadió para finalizar.

En aquel momento sonó una estruendosa ovación que le arrancó una sonrisa apenas visible. Sin embargo, se prolongó durante tantos segundos que terminó por incomodarlo y  les pidió con un gesto que pararan, aunque el silencio aún tardó un poco en invadir la sala de reuniones.

―Eso es todo lo que tenía que deciros. Ahora os ruego que me dejéis solo. Necesito unos minutos para despedirme de todo lo que ha sido mi vida hasta ahora. ¡Ah! ―apostilló con determinación cuando ya se marchaban los directivos de la empresa―, trasmitid mi mensaje a todos vuestros subordinados. Lo dicho para vosotros también es válido para ellos.


Cuando hubieron salido todos, se dirigió con paso cansino hasta el despacho contiguo y se sentó con los codos apoyados sobre la mesa y la cabeza entre las manos. En ese momento y ya sin testigos no pudo evitar derrumbarse. Su cuerpo convulsionó y comenzó a llorar de manera un tanto espasmódica. Tras aquel desahogo que duró apenas un par de minutos, se sirvió una copa bien colmada de brandy. A continuación, aspiró su aroma con deleite como si fuera un catador profesional y la bebió de forma pausada, paladeando cada sorbo hasta vaciarla. Luego se recostó sobre el respaldo de la silla e hizo un breve balance de lo que había sido su vida. «¡Tantos años dedicados a la empresa! ¡No merezco este final! Estos cerdos de CAVITEX creen que me han vencido, pero no saben de lo que es capaz un hombre cuando se le acorrala». Abrió el primer cajón y extrajo de él el pliego del contrato. Lo tomó entre las manos y sin mirarlo siquiera  lo hizo trizas en un momento para después recoger los pedacitos en un montón que dejó en una esquina de la mesa. Entonces se levantó y se dirigió a hacia la ventana. La abrió y una ráfaga de brisa fresca se coló de lleno en la estancia, llevándose de un plumazo todas las malas vibraciones que se habían acumulado en los últimos tiempos. Se asomó y pudo contemplar el skyline de la ciudad. La vista era maravillosa aunque había cambiado bastante con el correr de los años. Rememoró entonces su juventud y se sintió invadido por una agradable sensación que quiso identificar con la felicidad. Sin embargo, de repente recordó todo lo que había sacrificado por sacar adelante la empresa y la saliva que tragó en ese instante se le volvió amarga como la hiel. «¡Siempre quise volar libre! ¡Ahora es el momento y nadie me lo puede impedir!». Sin pensárselo más, se encaramó a la ventana, no sin cierta dificultad,  y dio un paso al frente. Un precipicio de cincuenta pisos se abrió ante sus pies y cayó… cayó mientras gritaba al mundo «Libre, libre al fin». 

jueves, 10 de agosto de 2017

Tainted love (entre Barcelona y Madrid)



Tainted love
Nada me retenía en Barcelona. Todo me recordaba a ti.
Quería huir, Tainted love.
Mis ojos licuados en lágrimas invisibles bajo la lluvia invernal.
Mil cuchillos afilados me atravesaban en los días oscuros,
desolados, infinitos…
La heladora soledad de mis noches larguísimas, sin consuelo.
Dolida y desgastada por culpa de un corazón ya esquilmado.
Enjuta de amor me dejaste, Tainted love...
Nada me retenía y un tren me trajo a Madrid: una nueva ciudad,
un nuevo comienzo lejos de todo.
Yo no ya no te esperaba, mas viniste tras de mí.
En tus brazos y bajo la esfera dorada del sol mi sangre volvió latir.
Me olvidé del pasado, creí de nuevo en tu amor.
Tardes de risas y besos en el Retiro, a los pies del Ángel Caído,
aunque en mi cabeza todavía resonaba Tainted love
Tainted love, Tainted love, Tainted love
Reverberan todavía los ecos de la canción, ahora que me volviste a traicionar.
Tainted love...
Tan solo quiero olvidar tu nombre mientras duermo y sé que algún día lo conseguiré.

martes, 8 de agosto de 2017

Y amancerá otro día ha llegado hasta Amazon


Hola, amigas y amigos de La luna en agosto. El formato digital de Y amanecerá otro día ya está también disponible en Amazon desde hace unos días. Por si hay algún despistado que no se ha enterado paso a recordaros todos los puntos de venta:

En papel:

En formato digital:
Nada más que comentaros que está teniendo muy buenas valoraciones, además de una excelente reseña en el blog Contra la inercia, de Rubén Almarza.