jueves, 24 de agosto de 2017

En un caballito de nube


Eterno ángel en tu cárcel de carne y hueso.
Tan frágil como un cristal de Murano
y más lejos todavía que Urano.
¿Qué piensas de este mundo ajeno?

Tú por siempre serás un extranjero
e irás cabalgando en tu caballo
de nube, de agua, de viento, y tan blanco,
sin pronunciar un solo lamento.

Si yo aún creyera que dios existe,
pensaría que eres otro redentor. 
pero no me pongas ojos tristes,

porque, ya sé que eso, no es posible.
Un duende que, distraído se perdió. 
Para mí eso es lo que serás siempre.

sábado, 12 de agosto de 2017

Al fin libre


La derrota era inminente. Pese a ello, el hombre no pareció amedrentarse lo más mínimo. Adoptó un aire grave y transido de dignidad que supo transmitir sin aparente esfuerzo a la concurrencia. A continuación, desde su puesto privilegio como presidente de la empresa, se dirigió a los suyos.

―Sabéis que para mí sois mucho más que mis trabajadores: sois también mis amigos, mi familia. Comprenderéis que me resulte muy difícil dar este paso. ―En ese momento fue mirando a los ojos de todos los presentes, los cuales asentían de forma unánime todas y cada una de sus palabras―.  Sin embargo, no hay más solución. Las fuertes pérdidas de los últimos años me obligan a aceptar la oferta del grupo CAVITEX, que hasta ahora había sido nuestro competidor más directo.

Un murmullo de desaprobación llenó por completo la sala, pero el hombre continuó su discurso sin inmutarse, aunque unas gotas de un sudor helado comenzaban a perlarle la frente.

―Creedme si os digo que esto lo hago por vosotros. A mí nada me importa ya, pues lo tengo todo perdido. Pero me he encargado personalmente de que vuestros puestos de trabajo se conserven, de lo contrario, el contrato que firmaré dentro de un rato quedaría sin validez legal. ―Hizo una breve pausa para secarse el sudor con el pañuelo y, de paso, aflojarse el nudo de la corbata que comenzaba a asfixiarlo―. Así que estáis a salvo ―añadió en nuevo intento por satisfacer a sus empleados.

De repente sintió que las piernas le temblaban y que se le escapaba cualquier rastro de vigor, pero trató de concentrarse de nuevo en la audiencia.

 ―No sufráis por mí, yo también he ido guardando unos ahorrillos a lo largo de estos años de bonanza. Con eso me bastará para lo que me queda de vida: total, ya soy un pedazo de viejo ―en cualquier otra persona aquellas palabras hubieran sonado lastimosas, pero en su boca parecieron tan solo serenas y realistas, no hacían sino constatar una realidad―. Además, no tengo mujer ni hijos a los que rendirles cuentas. Reconozco que eso me quita un peso de encima, amigos míos: soy libre como un pájaro ―añadió para finalizar.

En aquel momento sonó una estruendosa ovación que le arrancó una sonrisa apenas visible. Sin embargo, se prolongó durante tantos segundos que terminó por incomodarlo y  les pidió con un gesto que pararan, aunque el silencio aún tardó un poco en invadir la sala de reuniones.

―Eso es todo lo que tenía que deciros. Ahora os ruego que me dejéis solo. Necesito unos minutos para despedirme de todo lo que ha sido mi vida hasta ahora. ¡Ah! ―apostilló con determinación cuando ya se marchaban los directivos de la empresa―, trasmitid mi mensaje a todos vuestros subordinados. Lo dicho para vosotros también es válido para ellos.


Cuando hubieron salido todos, se dirigió con paso cansino hasta el despacho contiguo y se sentó con los codos apoyados sobre la mesa y la cabeza entre las manos. En ese momento y ya sin testigos no pudo evitar derrumbarse. Su cuerpo convulsionó y comenzó a llorar de manera un tanto espasmódica. Tras aquel desahogo que duró apenas un par de minutos, se sirvió una copa bien colmada de brandy. A continuación, aspiró su aroma con deleite como si fuera un catador profesional y la bebió de forma pausada, paladeando cada sorbo hasta vaciarla. Luego se recostó sobre el respaldo de la silla e hizo un breve balance de lo que había sido su vida. «¡Tantos años dedicados a la empresa! ¡No merezco este final! Estos cerdos de CAVITEX creen que me han vencido, pero no saben de lo que es capaz un hombre cuando se le acorrala». Abrió el primer cajón y extrajo de él el pliego del contrato. Lo tomó entre las manos y sin mirarlo siquiera  lo hizo trizas en un momento para después recoger los pedacitos en un montón que dejó en una esquina de la mesa. Entonces se levantó y se dirigió a hacia la ventana. La abrió y una ráfaga de brisa fresca se coló de lleno en la estancia, llevándose de un plumazo todas las malas vibraciones que se habían acumulado en los últimos tiempos. Se asomó y pudo contemplar el skyline de la ciudad. La vista era maravillosa aunque había cambiado bastante con el correr de los años. Rememoró entonces su juventud y se sintió invadido por una agradable sensación que quiso identificar con la felicidad. Sin embargo, de repente recordó todo lo que había sacrificado por sacar adelante la empresa y la saliva que tragó en ese instante se le volvió amarga como la hiel. «¡Siempre quise volar libre! ¡Ahora es el momento y nadie me lo puede impedir!». Sin pensárselo más, se encaramó a la ventana, no sin cierta dificultad,  y dio un paso al frente. Un precipicio de cincuenta pisos se abrió ante sus pies y cayó… cayó mientras gritaba al mundo «Libre, libre al fin». 

jueves, 10 de agosto de 2017

Tainted love (entre Barcelona y Madrid)



Tainted love
Nada me retenía en Barcelona. Todo me recordaba a ti.
Quería huir, Tainted love.
Mis ojos licuados en lágrimas invisibles bajo la lluvia invernal.
Mil cuchillos afilados me atravesaban en los días oscuros,
desolados, infinitos…
La heladora soledad de mis noches larguísimas, sin consuelo.
Dolida y desgastada por culpa de un corazón ya esquilmado.
Enjuta de amor me dejaste, Tainted love...
Nada me retenía y un tren me trajo a Madrid: una nueva ciudad,
un nuevo comienzo lejos de todo.
Yo no ya no te esperaba, mas viniste tras de mí.
En tus brazos y bajo la esfera dorada del sol mi sangre volvió latir.
Me olvidé del pasado, creí de nuevo en tu amor.
Tardes de risas y besos en el Retiro, a los pies del Ángel Caído,
aunque en mi cabeza todavía resonaba Tainted love
Tainted love, Tainted love, Tainted love
Reverberan todavía los ecos de la canción, ahora que me volviste a traicionar.
Tainted love...
Tan solo quiero olvidar tu nombre mientras duermo y sé que algún día lo conseguiré.

martes, 8 de agosto de 2017

Y amancerá otro día ha llegado hasta Amazon


Hola, amigas y amigos de La luna en agosto. El formato digital de Y amanecerá otro día ya está también disponible en Amazon desde hace unos días. Por si hay algún despistado que no se ha enterado paso a recordaros todos los puntos de venta:

En papel:

En formato digital:
Nada más que comentaros que está teniendo muy buenas valoraciones, además de una excelente reseña en el blog Contra la inercia, de Rubén Almarza.




domingo, 30 de julio de 2017

Anna Karenina: reescribiendo la historia en clave feminista


Que os he tenido a los seguidores del La luna en agosto muy abandonados este último mes, lo sé. Por eso este fin de semana os dejo ración doble: una reseña, la primera, del libro Y amancerá otro día en el blog Contra la inercia el espacio literario y cultural de mi amigo y colega Rubén Almarza.
Esto es lo que dice Rubén de Y amanecerá otro día

"En sus ciento treinta páginas, Avelina nos muestra relatos breves y microrrelatos llenos de garra y de sentimiento. No hay lugar para la autocomplacencia o para el deleite en la descripción. Avelina es directa, cruda y dura, y consigue hacer suyo un estilo que, además de característico, es muy vistoso. Mientras que en otras ocasiones sí he criticado la ausencia de descripciones largas (no me malinterpretéis, Avelina también tiene espacio para ellas), en estos relatos ha eliminado gran parte de lo superfluo para ir al grano, y debemos decir que nos encanta.
No hay una temática concreta, ya que son relatos muy dispares. Algo que se debe señalar es que sí versan en torno a la madurez, el final de la vida o la muerte, ya que Avelina trabaja en el sector sanitario, y es algo que, de una u otra manera, se nota en sus relatos: desde una enferma terminal de cáncer hasta una persona con paraplejia. Pero hay otros temas que le preocupan en demasía, como el mundo musulmán, en la figura de un violinista sirio que se ve abocado a ser refugiado, o el de una mujer que es asesinada por su padre al no querer vivir de forma tradicional.
Si bien no todos los relatos son originales, y muchos de ellos los hemos podido disfrutar en varias de las antologías de la editorial, sí es cierto que todos ellos han sido revisados para esta edición, para ofrecer una nueva versión de algunas de esas historias que ya nos sorprendieron en su momento: músicos en completa decadencia, mujeres maltratadas que buscan salir adelante, dueños de empresa que sufren la compra de sus proyectos… la fuerza de sus argumentos hablan por sí solos, pero es la cercanía de todos ellos los que ponen en valor la importancia de esta antología.
Tenemos ante nosotros una antología que se lee en dos tardes, que no se hace pesada y que nos permite conocer las inquietudes de la autora. Una lectura ligera para lo que queda de verano y que es adictiva. Contra la inercia recomienda su lectura y os animo a compartir vuestras impresiones. ¿Cuál es vuestro relato favorito?".



También os dejo un nuevo relato del libro. Alguna vez os habéis preguntado qué cambiaría si algún personaje de novela clásica fuera un adelantado a su tiempo y actuara según las normas sociales actuales Pues eso es lo que hecho yo con Anna Karenina en este relato. Vamos con él. 

Anna se encontraba furiosa. No, furiosa, no, más bien desesperada. O tal vez ambas cosas a la vez. Lo había arriesgado todo por Vronski: su reputación, el cariño de su hijo, Seriozha, que la creía muerta… Pensó que por amor podría superar todos los inconvenientes, hacer oídos sordos a las murmuraciones. Ignorar a aquella sociedad hipócrita y anclada en viejos prejuicios que le hacía el vacío, tan solo por haber seguido los designios de su corazón. ¡Qué equivocada estaba! Ahora se daba cuenta: ¡nunca la dejarían ser feliz! Aún era posible la salvación para Vronski, el caso de los hombres era distinto, pero a ella ya la habían condenado sin remedio. ¿Acaso amar era un crimen tan execrable? ¿Tan horrible era ella por anteponer sus sentimientos? Se había dejado llevar por ellos sin medir las consecuencias. Sí… se lo había jugado todo a una carta y ahora tenía la certeza de haber perdido la partida porque él, en quien había depositado su felicidad y su destino, también había acabado traicionándola. Estaba segura de que iba a aceptar ese matrimonio que su madre estaba empeñada en concertarle, con tal de apartarlo de sus brazos.

Se detuvo al borde del andén. De repente le vino a la memoria aquel horrible accidente ocurrido en ese mismo lugar hacía tiempo. El hombre cayó a las vías y el tren lo arrolló en apenas unos instantes. ¡Todo transcurrió tan deprisa! Se sintió de nuevo sobrecogida por aquella imagen terrible que creía olvidada. ¿Por qué se recreaba en ella de esa manera? ¿Por qué le provocaba una fascinación tan morbosa? Aquel pobre hombre había tenido una muerte cruenta quizás, pero estaba segura de que había sido rápida, casi instantánea. Sintió la tentación, casi la necesidad de saltar, como si una fuerza invisible la empujara. Parecía una salida tan fácil, una forma tan sencilla de acabar de una vez por todas con todo lo que la angustiaba. Así podría finalmente descansar. ¿Cuántas noches llevaba sin dormir? Ni lo recordaba ya.

Deseo con todas sus fuerzas que llegara un convoy a la desierta estación de Moscú. El frío matinal atenazaba sus movimientos y se colaba entre su ropa de abrigo. Los escalofríos le recorrían la espalda. Al espirar, su aliento se condensaba en vaho.  Sin embargo, el viento helador era lo que la mantenía alerta. Tuvo que esperar unos minutos, pero al fin divisó algo en la lejanía. Observaba acercarse a la máquina de hierro de la misma manera que un cazador observa a su presa. Quería elegir el momento justo para lanzarse, ese en el que fuera imposible dar marcha atrás. Cuando ya estuvo lo bastante cerca se preparó. «A la de una, a la de dos, a la de tres…». Pero dejó que pasara de largo mientras se mantenía inmóvil, con los pies bien pegados al suelo.

Anna, con el corazón todavía a mil por hora, inspiró con dificultad en medio de la vaharada espesa y caliente que quedó flotando en el aire. «¿Cómo he podido siquiera pensar en hacerlo?», pensó espantada. «¿Qué habría sido entonces de ti, mi pequeña Annie?». Luego, todavía conmocionada por el trauma que acaba de vivir, regresó a casa a toda prisa y le escribió una nota apresurada a Vronski: 

Querido mío:
No pienses ni por un segundo que ya no te amo. Pero no puedo seguir viviendo a tu lado. Me asfixio rodeada de tanta falsedad. Por desgracia tendré que marcharme sin Seriozha, ya que Karenin, además de negarse a concederme el divorcio, no me deja acercarme a él. Pero eso no me impedirá buscar nuevos horizontes para mí y para nuestra hija. Estoy segura de que habrá algún lugar en el mundo en el que podamos vivir en paz. No intentes encontrarme, te lo ruego. Has sido el gran amor de mi vida, pero ahora necesito proseguir sola mi camino.
Siempre tuya, Anna. 

La experiencia del suicidio no consumado había cambiado completamente a Anna Karenina. Ahora era una mujer nueva, llena de determinación y preparada para enfrentarse a sus miedos. Ya no estaba dispuesta a permitir que las habladurías y los convencionalismos se interpusiesen nunca más en su camino ni en el de su hija Annie. «Esto lo hago por ti. Sobre todo, por ti. Para que nunca tengas que pasar lo que yo he pasado. Para que tengas la libertad de amar y vivir como quieras, como el corazón te dicte, pequeña mía». Entonces abandonó para siempre la patria donde nació. Dejó atrás toda su vida anterior, renunciando a su familia, a los pocos amigos fieles que todavía le quedaban y a su amor por Vronski, para emprender con Annie una nueva vida en un lugar ignoto en el que la palabra reputación careciera de significado y los prejuicios no existieran.


miércoles, 5 de julio de 2017

Presentaciones de "Y amanecerá otro día" en alicante


Consigue el libro aquí





La semana pasada, los días 29 y 30 de junio presenté mi nuevo libro Y amanecerá otro día en Alicante, en dos ambientes muy cercanos desde el punto de vista geográfico, pero diferentes entre sí a más no poder. 









El jueves 29 hice mi presentación en un ambiente serio y académico y con poca afluencia de público (todo hay que decirlo). Sin embargo, la sala que me cedió el Colegio de Médicos a tal fin fue impecable: cómoda, con una acústica excelente y con el aire acondicionado funcionando de maravilla.



Al día siguiente, el viernes 30 lo hice en la Casa de la Cultura de Sant Joan d'Alacant. La sala que se estaba prevista en principio, la de conferencias, no desmerecía para nada a la del día anterior. Pero una imprevista avería en el sistema general del aire acondicionado nos obligó a trasladarnos a otra sala que se acondicionó sobre la marcha para el acto. Lo cierto es que allí hacía un fresquito de los más agradable y tan solo la gran asistencia de numerosos conocidos y amigos fue capaz de subir, en el mejor de los sentidos, la temperatura ambiente.

sábado, 24 de junio de 2017

Entrevista para Letras encadenadas acerca de La luna en agosto


El pasado miércoles 14 de junio Miguel Ángel Cáceres me entrevistó para su emisora online Letras encadenadas. Aquí os dejo el link del podcast para que lo podáis escuchar. La entrevista versó acerca de mi novela La luna en agosto.

A continuación os dejo una transcripción de la misma.


Cuál es su biografía literaria?
Yo empecé a escribir bastante tardeEn un principio comencé escribiendo poesía y algo más tarde me atreví con el relato breve. Concretamente, el segundo que escribí titulado Teresa lo envié a al I Certamen de relato Nitecuento (2002), que lo organizaba  la revista del mismo nombre ahora desaparecida. Quedé finalista y el relato se publicó en La Antología del I Certamen Nitecuento. Esto fue un incentivo muy grande para continuar escribiendo, aunque es una actividad que no he hecho de manera regular a hasta el año 2015. Hasta ahora publicado dos poemarios: El jardín secreto (2003) y Paisajes propios y extraños (2016). Mi única novela publicada hasta ahora es La luna en agosto (2015). He participado en varias antologías poéticas y de relato breve con Ediciones Lord Byron (30 poéticas, 2008), Literup (La isla del escritor) y Editorial Playa de Ákaba (Refugiados, Ulises en la isla de Wight, Crímenes callejeros, El oasis de los miedos, Personajes de novela, No me silencies, escúchame, Generación Subway vol. VI (Tainted love), Semillas del bosque, Mujeres sin Edén, Ulises en el Festival de Cannes  y Cosas que nos importan. Y ya para terminar en mayo presenté Y amanecerá otro día, una recopilación  de relatos, dentro del I Passion Book (organizado por Playa de Ákaba y EspacioUlises).

¿De qué trata la sinopsis o argumento de La luna en agosto?
Alicia tiene una terrible discusión con su novio Ignacio, que es un joven taciturno de oscuro pasado. Tras la pelea, este desaparece durante varios días sin dar ninguna explicación. Alicia, dando por terminada la relación, decide emprender un viaje, ya que necesita poner tierra de por medio. En el transcurso del mismo le suceden una serie de peripecias. Entre otras cosas conoce a Alberto que la ayuda con las dificultades que se le van presentando. Ignacio, por su parte, después de recapacitar sobre lo ocurrido y tras saber que ha sufrido un accidente, sale a su encuentro, tarea que no le va resultar nada fácil.

¿Cómo son en síntesis los personajes de Alicia e Ignacio?
Alicia es una chica corriente, de nuestro tiempo. Viene de una familia tradicional y tiene esos valores que le han inculcado.  Está enamorada de Ignacio y cree en su relación, pero sabe que tiene secretos con ella, que ni mucho menos le cuenta todo. Ella le da tregua con sus rarezas (porque conoce ese pasado tormentoso de él, aunque no por su boca). Sabe que no quiere tener hijos y lo acepta. Quiere complacerlo en todo lo que esté en su mano. Pero quiere algo a cambio: la confianza de él, algo que todavía no ha conseguido. En el momento en que él no le quiere dar ningún tipo de explicación acerca de su infidelidad, ella se replantea la continuidad de la relación. Porque, aunque sea tradicional, también es moderna e independiente y quiere una relación en igualdad. Ignacio es un joven que ha tenido una infancia y una juventud muy difíciles y que en un momento dado tomó decisiones equivocada por las cuales ha tenido que pagar unas consecuencias. Todo su pasado es el que le hace ser quien es: una persona reservada en exceso y que no se confía a nadie, ni aún a Alicia que es la persona más importante de su vida. Ha tenido importantes carencias afectivas y de alguna manera está marcado, aunque en la actualidad aspira a llevar un vida normal. Se podría decir que Alicia e Ignacio proceden de dos mundos diferentes y eso es lo que hace que en determinados momentos su entendimiento resulte tan difícil.

¿Qué diferencias hay entre los personajes de Ignacio y Alberto?
Yo diría que aparentemente son diametralmente opuestos. Ignacio es un personaje difícil, complicado. Todo con él cuesta un esfuerzo. Por el contrario,  Alberto es sencillo, tiene un trato mucho más fácil. Con el todo fluye. Sin embargo, en el fondo no son tan diferentes y ambos aspiran a lo mismo.

¿La luna en agosto brilla en todo su esplendor?
Cuando me planteé escribir La luna en agosto, sobre el año 2000 más o menos, fue una especie de reto. Mi experiencia consistía únicamente en unos pocos poemas y relatos breves y quise saber si era capaz de escribir de manera coherente una historia más larga y lo cierto es que me surgieron algunas dificultades. Mi falta de experiencia de entonces se refleja en los pocos diálogos como también en algunos pasajes en los que tiendo a ser algo redundante (y eso que antes de decidirme a publicarla le hice una buena poda). Todo en la vida es mejorable y creo que de haberla escrito ahora, aunque no variara nada de la historia sería una obra diferente, “ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos”, siguiendo el discurso de Heráclito. La edición tampoco es perfecta, ya que contiene algunas erratas y a día hoy seguramente la editaría mejor.
Por lo que respecta a las lunas de agosto son un espectáculo maravilloso, pero es cierto que sus influjos pueden resultar algo malévolos. En el fondo todos tenemos algo de lunáticos. Si la luna influye en todo el planeta y lo podemos comprobar en su efecto sobre las mareas y el ciclo lunar influye también en la biología de muchos seres vivos, sería iluso pensar que los humanos nos libramos de esa influencia. Además, la época estival es proclive a facilitar las crisis de pareja porque en vacaciones tenemos una convivencia más estrecha. Al menos lo indican así las estadísticas.

¿Los hombres tienden normalmente a no querer afrontar la realidad, a no enfrentarse a los problemas en una convivencia, en una relación en pareja?
Es cierto que, en líneas generales los hombres tienden a ser menos comunicativos que las mujeres y no suelen hablar mucho acerca de sus emociones o sentimientos. Sin embargo, el hecho de afrontar o no con valentía los problemas vitales no creo que sea una cuestión de sexo, o cómo se suele decir ahora, de género. Creo que depende fundamentalmente de la persona y más en concreto de su temperamento. Creo que en mi novela, si bien Ignacio tiene un carácter más retraído y se niega en un primer momento a afrontar la crisis de su relación con Alicia, Alberto, también un hombre, se muestra mucho más franco al tratar con Alicia ciertos temas (no digo más para no revelar la línea argumental de la novela).

¿La convivencia diaria desgasta mucho en cualquier relación interpersonal?
La convivencia por supuesto que desgasta. Cuando se empieza con una pareja, al principio los dos se gustan, hay un interés recírpoco, pero en realidad no se conocen. Cuando alguien queda con su pareja para salir, o para un viaje, p.e. aunque no se haga de manera consciente se suele mostrar la mejor cara. Es en el día a día cuando ya no se ve tan solo la parte buena y empezamos a ver que esa persona que teníamos idealizada no es perfecta. A veces son cosas sin importancia, pequeñas discrepancias en la forma vida o pequeñas manías que nos sacan de quicio. Todo pareja que aspira a tener una continuidad en el tiempo, no tiene más remedio que intentar adaptarse el uno al otro, de lo contrario el proyecto de vida en común estará abocado al fracaso. Por otro lado, opino que allá donde no puede llegar nuestra comprensión acerca del modo de ser de nuestra pareja siempre tiene que imponerse el respeto. No hay otra manera.

¿Por lo general, los hombres confunden el significado de la palabra “hombría” en sus actitudes cotidianas?
Esta pregunta me resulta un poco difícil partiendo de la base de que nunca he sido hombre. Por lo tanto solo puedo opinar como una mera observadora, aunque me avala la convivencia previa con mi padre y también con hermanos, primos, amigos, marido e hijos varones. También me relaciono con hombres en el ámbito laboral. Y sí, creo que a veces se quedan en la superficie de lo que puede significar “ la hombría”, que no deja de ser una expresión un tanto rancia. Probablemente es la propia sociedad la que inculca ciertos estereotipos que deberían superarse: como que los hombres no lloran, que no visten de determinados colores o no hacen según que cosas. Yo he escuchado a mis hijos la expresión “esto no lo puedo llevar que es muy gay”, por ejemplo. Como anécdota personal tuve que deshacerme de un chandal  porque mi hijo, que entonces era pequeño cogía un berrinche cada vez que se lo ponía. La explicación me llegó después y era porque sus amiguitos le dijeron en alguna ocasión que parecía de chica. El chandal en cuestión era azul marino y la única decoración que llevaba era un dibujo de Piolín por la parte de delante de la sudadera. Pues no hubo manera...




¿La vida nos tiende trampas de las que debemos salir con astucia y valentía?
Está claro que aunque tomemos la existencia del ser más feliz de la tierra, siempre se le van a presentar conflictos que tendrá que resolver conforme vayan apareciendo. A veces ansiamos un logro concreto y cuando lo alcanzamos nos damos cuenta de que, lo que objetivamente es un triunfo, trae consigo una dificultad  que no habíamos previsto y nos agua un poco la fiesta. La vida nos está tendiendo este tipo de trampas continuamente y hay que ser valiente. Si te acobardas y no le plantas cara, mueres muchas muertes. Es evidente que no va a tener el mismo tipo de conflictos alguien que tiene una situación económica desahogada y otra persona que lucha por conseguir ganarse el pan cada día y que pertenece a una clase más desfavorecida o, por poner un ejemplo las personas que están en medio de un conflicto bélico como pueda ser ahora Siria. Pero vivir consiste en ir resolviendo los conflictos que se nos van presentando.

¿Las personas adultas a veces somos más inmaduras que los propios niños?
Todos llevamos a nuestro niño interior y sí, es posible que lo saquemos a pasear en determinadas situaciones o determinados temas que nos pueden, las chiquilladas no solo las hacen los niños. Un ejemplo simple podría ser comer a escondidas algo que sabes que te perjudica. Determinadas actitudes kamikaces como infracciones de tráfico, abuso de alcohol y otras sustancias, peleas, etc. si se reflexionara un poco no se cometerían. A veces la frustración puede ser un detonante. Creo que al niño interior hay que liberarlo de vez en cuando de manera controlada para que no se rebele y nos lleve a situaciones complicadas.

Observo que en su estilo predomina la prosa sobre el diálogo. ¿Se debe, tal vez, a un deseo voluntario de incidir en la introspección? ¿Cree que es más importante hablar de la causa que provoca la acción que del cómo se desarrollan los acontecimientos?
Es cierto que hay muy poco diálogo en mi novela. Para ser sincera mi inexperiencia en el momento en que la escribí posiblemente haya influido. Pero también es cierto que tal y como está planteada necesita mucha introspección de los personajes. Si quitásemos toda esta parte, quedaría todo muy insulso, casi diría que sería una historia descafeinada. No creo que se pueda generalizar ni mucho menos. Siempre habrá historias en que los hechos sean más importante que los sentimientos y pensamientos de los personajes, pero La luna en agosto no es el caso. Aquí lo que más importa son los sentimientos de los personajes. Hay un viaje físico, pero también hay un viaje interior. Al final tanto Alicia como Ignacio han tenido una evolución, que se refleja más allá de sus acciones concretas.

¿Cuál cree que debe ser el papel del escritor: debe controlar cada pequeño detalle y giro del relato o debe, por el contrario, dejar que la historia evolucione libremente, sin seguir un esquema previo?
Supongo que cada maestrillo tiene su librillo. Si el resultado es bueno todo vale. Yo, en lo laboral soy una persona muy disciplinada y quizás un poco rígida. Cuando escribo me desquito. Pienso mis argumentos a grandes rasgos, pero dejo respirar a mis personajes, no los ato en corto. Y tengo que confesar que a veces me han sorprendido.

¿En los pueblos está mal visto que una mujer invite a un hombre?
Vivimos por desgracia en una sociedad muy machista y creo que en los pueblos, principalmente si son muy pequeños, esto se puede notar todavía más. Ojo, en las ciudades también puede pasar, lo que ocurre es que una ciudad el anonimato protege de ese tipo de chismes o habladurías. En un pueblo, y más si es pequeño, al día siguiente puedes estar en boca de todo el mundo.

¿Está usted de acuerdo con el aforismo "el amor con amor se paga"?  
Nunca he tenido muy claro el significado. Quiero decir que se puede tomar tanto por el lado bueno, que el verdadero amor siempre se corresponde, como por el contrario: si haces mucho la puñeta a alguien al final el palo te llega de vuelta, como una especie de justicia kármica o algo así. Aunque creo que la vida suele ser bastante injusta y se ceba con algunas personas, sí pienso que en líneas generales el amor atrae al amor y el odio atrae al odio. Así como que el bien genera bien a su alrededor y el mal ídem de ídem.

¿Está contenta con el nivel de lectura alcanzado por La luna en agosto?
Es lo que pasa cuando nadie te conoce: puedes haber escrito una gran obra, que la difusión es difícil. Yo lo hice todo sola, como muchos otros autores independientes, sin el respaldo de nadie. Tampoco puedo dedicarme a hacer promoción constante en la RR. SS.  y la que haya podido hacer igual tampoco ha sido de la manera más eficiente, pero si he de juzgar por los libros vendidos, el impacto ha sido más bien escaso. Los ejemplares los he vendido todos prácticamente a familiares conocidos y conocidos de mis conocidos. Este aspecto es un poco desalentador.

¿Seguirá por el sendero de la novela romántica o cambiará en un futuro más o menos próximo de género y subgénero literario?
En realidad es algo que ya he hecho en mi nuevo libro Y amanecerá otro día. Ninguno de los relatos es de género romántico. Con La luna en agosto no me propuse en ningún momento escribir una novela romántica, simplemente ocurrió que yo tenía una historia que contar y encajaba al cien por cien es este género. Por el contrario en el libro que acabo de publicar ningún relato puede adscribirse a este género. Sin embargo, en el momento en el que vuelva a tener una historia romántica que me seduzca, porque a la primera que tiene que gustarme la historia es a mí misma, no tendré ningún inconveniente en repetir con este género que me ha proporcionado tantas satisfacciones. Por otra parte son muchos los lectores que me han pedido la continuación de La luna en agosto, y aunque en principio había contemplado esa posibilidad, no descarto que en un futuro más o menos próximo no escriba una segunda parte.